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Romería del Rocío
Divina Pastora

Seamos humanos. Admitamos la posibilidad de que existen gentes distintas a nosotros que por causas que ni ellos son capaces de explicar bien, hacen el camino cada año en Pentecosté. No son raros, son de aquí, los conocemos y en algunos casos por mor de la amistad, los queremos. Desde esta página os animamos. Animamos a todos aquellos que dentro de sí elevan una pequeña oración a la Virgen del Rocío. Oración que normalmente solicita ayuda y bienestar para personas distintas al que la hace. Piden por los demás. Desde aquí nuestra comprensión y respeto.

Para los que van a divertirse, pues que les vaya bien. Poco a poco irán comprendiendo que el Rocío, la romería, es cosa seria. Estamos seguros que en lo más hondo de su corazón, en pequeños intervalos, sabrán admitir la grandeza de su propio sentimiento.

A todos los jerezanos que hoy han empezado el camino hacia la Ermita del Rocío nuestra más sincera enhorabuena. Que no se olviden de los que se quedan, que eleven de vez en cuando su vista hacia el cielo que cubre ese magnífico paso del coto y musiten una pequeña oración de gracias. Que las estrellas que adornen su paseo nocturno sean focos de luz, de señales de aquellas personas que han dejado detrás y que en su mente se visione el recuerdo de ellas.

Sed felices.

 

Salieron esta mañana de Jerez. Todos llenos de nuevas energías. El Simpecado en su carreta de plata rodeado de gente. Me pareció ver a muchos conocidos que con vestimenta no habitual empezaban el largo camino hasta la Ermita. Cámaras, las sempiternas cámaras de televisión que no cesan en ojear cada rincón de la calle, el rostro de las personas, la situación de cada cual. Lástima que no tengan nada mejor que hacer.

Se marchan todos a una y cada uno con su historia, con su memoria, con sus deseos inconfesables. Porque siempre existe el comentario, ni mal intencionado ni bien intencionado, de que bien se lo van a pasar. Si. Raro es el comentario que abogue por una sincera ida, por un caminar lleno de ilusiones y de esperanza, todo ello puesto en las miras de una Virgen que tantos años atrás alguien descubrió y veneró con suma prudencia. Que dio a conocer a sus descendientes y que creó en ellos una fe ardiente, una posibilidad de ser lo que uno quiere, tras un largo meditar ante sus pies.