CAMPANILLEROS (MANUEL
TORRES)
A la puerta de un rico avariento
llegó Jesuscristo y limosna pidió
en lugar de darle limosna
los perros que había se los achuchó
pero quiso Dios
que los perros al momento rabiaran
y el rico avariento pobre se quedó.
Si supieras la entrada que tuvo
el Rey de los cielos en Jerusalén
que no quiso coche ni calesa
solo un jumentito que alquilao fue
quiso demostrar
que las puertas divinas del cielo
tan solo las abre la santa humildad.
Dos pastores corrían "pa" un árbol
huyendo de una nube que se "alevantó"
cayó un rayo a nosotros nos libre
y a uno de ellos lo carbonizó
pero al otro no
que llevaba la santa reliquia
de la Virgen Pura de la Concepción. |