A
menos negocio, mayor fantasía.
Así son las cosas de esta Andalucía.
Más sal que sustancia ¡Feria de Jerez!
¡Rumbo y elegancia de esta raza vieja
que gasta diez duros en vino y almejas
vendiendo una cosa que no vale tres!
Alfonso X el Sabio tras la definitiva conquista de Jerez de la Frontera, acaecida
el 9 de Octubre de 1264, otorgó a Jerez dos ferias francas, una en
el mes de abril y la otra en Septiembre, confirmadas ambas posteriormente
por su hijo Sancho el Bravo por privilegio dado en Sevilla el 23 de Agosto
de 1282.
Un documento fechado el 13 de septiembre de 1481, recogido en las actas capitulares,
folio 219, especificaba claramente el lugar de celebración del festejo,
concretamente en la llamada calle de la feria. Esta calle comenzaba en la
Puerta Real o del Marmolejo hasta la calle Francos, incluyendo la Plaza de
la Yerba.
Como curiosidades de esta época, cabe destacar la obligación
que tenían los vecinos de la zona de poner lumbres a sus puertas, para
iluminar el recinto, bajo la pena de doce maravedises, o el salvaconducto
para los feriantes, indicando que durante el tiempo de feria y tres dias más
no se les podía detener, ni embargar sus bienes por deudas que debieran
al Rey o la Reina, o que los primeros feriantes eran fundamentalmente traperos
ingleses, lanceros bretones y mercaderes de Flandes.que a la vez que ofrecían
sus mercancias, venían a comprar vinos, mostos y pasas en gran número.
Además
del lugar reseñado la Feria de Jerez se ha celebrado también
en el arrabal de Santiago (barrio hoy por excelencia gitano), e incluso en
los alrededores del Alcázar tendría lugar la feria de mayo,
que nada tiene que ver con esta y que se dedicaba preferentemente a exposición
y venta de lozas, manufacturas, mercerías, etc. Hoy, y por curiosidades
del destino, en el mismo lugar de antaño se celebran los domingos un
mercadillo donde se puede obtener cualquier objeto por diverso que sea.
Con el paso del tiempo la feria se tornaría más ganadera, en
el año 1868 quedaría establecido el Mercado de Ganado en el
denominado Hato de la Carne, pasando en el año 1872 a las playas de
San Telmo. Cuatro años más tarde, en 1876, a la Cañada
de Caulina, siendo esta la primera feria que lució alumbrado eléctrico.
Ya a principios de 1902 D. Julio González Hontoria traslado esta feria
de ganado a los terrenos aledaños al Paseo de Capuchinos. Definitivamente
el 18 de Julio de 1902, fue aprobado el proyecto que el 14 de septiembre del
mismo año quedó inagurado el nuevo emplazamiento que ha continuado
hasta nuestros días.
LA FERIA HOY
La Feria, hoy, tiene muy poco que ver con aquella de los privilegios reales.
La Feria del Caballo nació de la mano del alcalde D. Miguel Primo de
Rivera y Urquijo, aunque su origen y precedente estuviese en la gestión
municipal de D. Alvaro Domecq y Díez instaurador de la "I Semana
del Caballo" durante la Feria de 1955.
Durante los días feriales, se celebran en Jerez un amplio programa ecuestre
donde se dan cita todas las disciplinas: Concurso de Saltos, Acoso y Derribo,
Raid Hípico, Doma Clásica, Doma Vaquera, Completo de Enganches,
así como concursos morfológicos de ejemplares selectos. Durante
estos días Jerez se convierte en la capital del mundo del caballo.
La feria, no cabe duda, ha cambiado a través de los tiempos pero manteniendo
su personalidad, su color y su sabor. En el Real, en los paseos, en las casetas
sólo se vive la fiesta, una contínua alegría desde por la mañana hasta la
madrugada. La guitarra, el vino, el cante y el baile son aditamentos consustanciales
con esa multitud que cada día como rito obligado se desplaza hasta el recinto.
Son días donde el Parque González Hontoria da cabida y se convierte en una
gran fiesta, donde todos somos invitados y no existen anfitriones, porque
para anfitrión: Jerez y sus gentes.