La
caseta es, ¿cómo diría yo?. Es como traerse la casa propia
al real de la Feria. Sólo le falta el sofá. La caseta es la
casa de todos, no tiene puertas cerradas, para aquél que quiera pueda
pasar. Sus cortinas están recogidas, para poder avisar, desde adentro
a los de afuera y poderlos invitar.
Es amistad y buen talante, es lo que nos decían en clase, es urbanidad.
Alegría desbocada, son lágrimas y también, porque no,
es llorar, es como siempre se ha dicho "ven a la caseta y verás".
Cuando entres en la caseta deja las "penitas" en el umbral, porque
al entrar ya tu tienes unas manos de amistad, que te ofrecen una copa sin
a cambio pedirte "na".
Es
señorío de Jerez, en nada es particular, de libre acceso son
todas, y donde no en vano, todo el mundo es Rey y nadie vasallo, donde hay
calor humano, donde nada te puede faltar, si encimas lleva de la mano a tu
gitana juncal.
Y no digamos nada del arte de "tapear". Una buena berza, una sangre
con tomate, un menudo con garbanzos, un gazpacho fresquito, o un caldito calentito
"pa" entonar. Y de "tapiñar" una buena carne de
toro con papas al bastón, un higadito de pollo, unos riñones
al Jerez, unos pimientos fritos, todo ello regado con vino de Jerez. Mariscos
y "pescaito" frito de nuestro cercano Puerto. No me dejes atrás
la tortilla, española por supuesto, si además ponemos al lado
un poquito de Jamón ibérico, que al paladar se quede pegado,
e insistimos regado, con el vino nuestro.
Y
como no puede faltar, la media botella de vino, para beber usar el catavino.
Vino fino, de elegante color amarillo, de sabor suave al paladar, que a la
primera copa entona, a la segunda hace bailar, bulerías o sevillanas,
rumbas y alegrías, aunque no sepas bailar. Aseguramos una cosa, si
sabes o no sabes nadie se va a fijar.
Y una vez que el dios Baco manda, mejor obedecer, es decir tomar con mesura,
con paciencia el vino de Jerez, que no es un vino de prisas, que es vino de
no correr, vino que hace de la conversación placer. Que anima a la
risa, al buen rollo mire, que favorece al amor, al amor que sienta usted,
al piropo que nunca creyó iba a decir, a esa gitana guapa que tiene
junto a sí